01/31/26 | Datitos de Salud y recetas saludables

sábado, 31 de enero de 2026

¡Bájale a tu estrés! Puedes desencadenar diabete

Las personas viven estresadas por diversas actividades o situaciones, por lo que debes poner atención a este problema, ya que puede derivar en una enfermedad crónica-degenerativa.


No se te olvide pagar la colegiatura, ya viene la renta, mañana hay que mandar este material a la escuela del niño; debes entregar el proyecto en tu trabajo a fin de mes”. ¿Vives en estrés cada día? Esto en combinación con otros factores puede desencadenar el padecimiento de diabetes tipo 2, por lo que la Secretaría de Salud (Ssa) llamó a la población al autocuidado y a realizarse chequeos médicos.

Factores de riesgo para desarrollar diabetes

El titular de la depencencia, David Kershenobich Stalnikowitz, sugirió que cualquier persona puede acudir a los centros médicos o laboratorios para hacerse un examen general de sangre, y si los niveles son anormales de la glucosa en ayuno, ese es un factor de riesgo que debe llamar la atención.


“Si alguien tiene 110 de azúcar, o tiene 120, debe de pensar en la posibilidad de que tenga, que va a desarrollar una diabetes mellitus e identificarlo en forma temprana”, dijo en la Mañanera del Pueblo del 27 de enero.


 Si se nota un aumento del perímetro abdominal también es un factor de riesgo para desarrollar diabetes mellitus y se puede prevenir en forma temprana.


- Personas que tienen condiciones adversas en estilo de vida; por ejemplo:


- Las que ingieren dietas altas en calorías y alimentos ultraprocesados.


- Antecedentes familiares.


Otro que es muy importante es el estrés crónico, porque se acompaña por niveles elevados de hidrocortisona, y eso hace que pueda ser también un factor de riesgo


Alteraciones en los ciclos de sueño: tanto falta de sueño como un exceso de sueño son factores de riesgo para diabetes mellitus.


- Los factores enlistados aumentan entre 20% a 60% de posibilidades de que una persona desarrolle diabetes tipo 2. Y si la va a desarrollar, que ésta ocurra 5 o 10 años más temprano y se puede retrasar


¿Qué es el estrés crónico?


La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al estrés como un estado de preocupación o tensión mental generado por una situación difícil, y aunque todas las personas tienen un cierto grado de estrés, ya que se trata de una respuesta natural a las amenazas y a otros estímulos, es la forma en que se reacciona lo que define la afectación al bienestar.


Actualmente, hay diversas actividades que atender, algunas de manera simultánea, por lo que es común que las personas vivan en estrés constante.


Al tener estrés resulta difícil regresar a un estado de relajación y concentración, se puede tener ansiedad e irritabilidad. También ocasiona causar dolor de cabeza o de otras partes del cuerpo, malestar gástrico, dificultades para dormir o alteraciones del apetito (comer más o menos de la cuenta). Cuando el estrés se cronifica, puede agravar problemas de salud y dar lugar a un aumento del consumo de tabaco, bebidas alcohólicas y otras sustancias.

“Comer más de la mitad de las calorías diarias después de las 17 horas es sinónimo de una peor salud metabólica, mayor riesgo de diabetes tipo 2 y de enfermedad cardiovascula

 

La investigadora en la Universidad de Columbia y profesora de la Universitat Oberta de Catalunya Diana Díaz-Rizzolo, doctora e investigadora, asegura que no sólo es importante lo que se come o la cantidad, sino también cuándo lo hacemos.


Hasta hace relativamente poco tiempo al hablar de todo lo referente a la nutrición, normalmente solíamos prestarle sólo atención a aspectos como la calidad y la cantidad de lo que ingerimos, pero cada vez existen más evidencias y estudios que demuestran que también es importante cuándo lo hacemos.

Y lo es porque nos regimos por el ciclo luz-oscuridad, que regula nuestros ritmos circadianos, es decir, una serie de relojes biológicos internos de aproximadamente 24 horas que controlan funciones como el sueño, la secreción hormonal, la temperatura corporal o el metabolismo.


El problema de una dieta nocturna

Así pues, adherirnos a un patrón alimentario equilibrado es fundamental ya que incorporar los nutrientes esenciales a través de ingredientes naturales sigue siendo vital para nuestro bienestar, pero no es menos cierto que el hecho de comer esos alimentos antes o después, incluso si son sanos, puede marcar la diferencia porque cuando es de noche nos volvemos menos tolerantes a la glucosa.


“Cuando comemos glucosa por la noche el pico que vamos a tener es más alto y, sobre todo, más sostenido, porque la melatonina le manda un mensaje al páncreas para dejar de producir insulina al ritmo normal de las horas de luz. Manda el mensaje de que es hora de descansar y que no es momento seguir comiendo”, explica la doctora Diana Díaz-Rizzolo en el podcast ‘Tiene sentido’.


“De hecho, hicimos un estudio en el que dividimos a los participantes en función de si llevaban un dieta habitualmente diurna o nocturna, es decir si ingerían al menos la mitad de las calorías del día antes de las 17 horas o después. Comer a partir de esa hora no es el problema, el problema viene cuando ingieres más de la mitad de la energía diaria porque es un montón”, añade la investigadora en la Universidad de Columbia y profesora de la Universitat Oberta de Catalunya.


No en vano, una vez analizados los datos del trabajo publicado en Nutrition & Diabetes, el equipo de investigadores del que formaba parte la doctora Díaz-Rizzolo pudo concluir algo de suma importancia. “Las personas que comían más de la mitad de las calorías después de las 17 horas, tenían una peor salud metabólica. Eso se traduce en más riesgo de diabetes tipo 2 y, sobre todo más riesgo de enfermedad cardiovascular”, afirma la investigadora.


“Y eso sucedía incluso cuando ajustamos por peso, edad, sexo o hábitos de vida. Es decir, comían lo mismo, dormían lo mismo… todo era igual pero lo único que cambiaba eran las cuando comían las calorías. Y el pronóstico de salud de los comedores nocturnos era peor”, concluye.


En definitiva, si tienes costumbre de llevar la mayor parte de lo que comes a la segunda parte del día quizá deberías, en base a lo que comenta la experta, tratar de adelantar en la medida de lo posible esa ingesta para evitar riesgos potenciales de salud.



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